Una mañana en un espacio de educación viva

Hoy os quiero contar como vivimos nosotros las mañanas que vamos a un espacio de juego y aprendizaje basado en la educación viva. Vamos dos días a la semana, aunque no es una norma y depende de muchas cosas, en como nos levantemos, que necesitamos ese día, si nos apetece hacer otra cosa, etc… En casa no tenemos horarios fijos para dormir o despertarnos, así que cada día es distinto.

El horario es de 9 a 1:30, pero tanto la entrada como la salida es flexible. Nosotros normalmente llegamos 9:30 o 10. Es una casita rodeada de campos y bosque, por donde pasa el rio muy cerca. Conforme van llegando los niños/as, se descalzan, dejan sus cosas en las taquillas y ellos deciden que hacer. Hay autonomía para elegir y los adultos acompañamos estos intereses sin intervenir. En nuestro caso, el rincón estrella de Alex el de psicomotricidad, es un niño con mucha necesidad de movimiento. Para el, lo más esencial es saltar, hacer cabañas con colchones, hacer un tobogán, columpiarse en una hamaca, etc… mientras esto ocurre, otros niños pueden estar pintando, jugando a cocinitas o leyendo un libro (entre muchas otras cosas).

Sobre las 11 desayunamos todos juntos, cada cual a su ritmo. Después del desayuno hay una propuesta. Las propuestas son totalmente libres, cada niño o niña decide si quiere participar o no. Pueden ser diferentes actividades, como pintura, arcilla, cocinar pan, hacer galletas… se invita a participar a los niños, pero no se insiste ni se obliga a nadie.

 

A diferencia de la escuela convencional, en el que (por lo general) solamente se disfrutan de 30 minutos de recreo, en un espacio de educación viva el exterior es de libre acceso. Esto es algo a tener muy en cuenta, es muy necesario para los pequeños/as, especialmente para los niños/as con mucha necesidad de moverse, de correr, trepar… Actualmente se están diagnosticando muchísimos casos de TDAH, no pretendo entrar en el debate de si tal “trastorno” existe o no existe, pero lo que si podemos tener claro  es que en un espacio de educación viva no podríamos diagnosticar un niño con TDAH, ya que se considera que a través del movimiento es como aprende el niño/a en los primeros años. Otra base de la educación viva es que no se etiqueta a los niños.

Durante la mañana van sucediendo diferentes cosas, Alex después de desayunar puede ser que algún rato pinte con pinturas, dibuje con ceras, recorte papeles con las tijeras, me pida leer algún libro (esto es menos habitual, y solo uno para salir pitando). Según el dia, también tiene momentos relajados. En el exterior le encanta saltar en la cama elástica.

DSC00140

Al final de la mañana, cuando se acerca la hora de salir, se invita a recojer a todos/as. Después se propicia un ambiente más relajado, musica tranquila, luces bajitas, masajes para los que quieran y leemos un cuento todos juntos.

Los adultos estamos en el espacio sin intervenir, solo cuando es necesario. Estamos presentes y disponibles. Acompañamos los conflictos, sostenemos todas las emociones, tanto positivas como negativas. No hay juicio. Los niños fluyen y nosotros/as con ellos, a su lado, creciendo todos juntos.

Anuncios

9 pensamientos en “Una mañana en un espacio de educación viva

  1. La verdad es que,en cuanto a espacios alternativos , ¡Cataluña es una pasada! Por suerte, poco a poco se va extendiendo por el resto de España, muuuuy poco a poco.

    Me gusta

Que piensas?

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s